
Un hombre me ha envenenado el alma. Otro hombre me ha envenenado el cuerpo. (Ninguno de los dos vino a buscarme). Yo de ninguno de los dos me quejo. Como el mundo es redondo, el mundo rueda. Si mañana (rodando), este veneno envenena a su vez, ¿por qué acusarme? ¿Puedo dar mas de lo que a mí me dieron?